Arrimarse a la orilla

Hoja de TET / febrero 1997.

Nuestro oficio no es más que una perpetua ilusión.
¿Vivir en la ilusión queriendo encontrarle las razones, las causas, explicando sus manifestaciones, una ilusión añadida a aquellas en las cuales vivimos? Pleonasmo en la ilusión, sería quizás el mejor de los títulos.

Louis Jouvet.
Le comédien desincarné

 


A finales del año pasado María Angélica nos entregó el siguiente escrito:

En estas pocas líneas escritas para la Hoja TET pretendo compartir con ustedes las reflexiones y dudas acerca del trabajo del actor, partiendo de la experiencia vivida en el Centro de Formación Actoral. Quisiera resaltar que en esta exposición no pretendo afirmar nada, sólo he querido comunicarlas.

Dentro de la experiencia, como alumna, del Centro de Formación, consideré importante –entre muchas otras cosas– la actitud que el actor debe tomar a la hora de acercarse a un personaje.

Recordando la anterior Hoja de TET (julio 1996) escrita por Yuma, es de gran interés lo que él nos dice acerca de la distancia que debe existir entre el actor y el personaje. Particularmente entiendo esa distancia como el mundo interior del actor: lleno de oscuridad, odios y secretos. Tal vez esos lados oscuros de nuestra vida interior son los que ayudan al actor a distanciarse y a la vez dialogar con sus propios demonios.

Partiendo de esto, el trabajo que realice el actor no será el de pretender expresar nada, sino por el contrario, habrá un deseo de callar. Esa tensión que se produce en el mundo interior del actor es la que llenará de energías al personaje.

De esta forma el actor que busca ese lugar de sombras, trabajará desde lo que no hay que hacer, es decir, no habrá límites, reglas ni juicios en su creación. En esa búsqueda “tormentosa” su preocupación ya no será la obra, ni la afirmación de su persona, ni la búsqueda de verdades. La creación nos va a exigir que nos despreocupemos de ella y que no sirva de fin, sino que la relación parta de la indiferencia.

¿Se puede decir entonces que el actor no está conforme con su creación? Considero que el actor casi nunca consigue dialogar con sus creaciones; y cuando aparece el deseo de afirmar su proceso, esta sola afirmación bastará para cerrar nuevos caminos en su creación.

Sólo queda arrimarse a la orilla, para que el océano se lleve lo que no nos interesa.

Otras razones a considerar en la experiencia obtenida en este grupo: ¿Hasta qué punto existe una manipulación de nosotros hacia el director? ¿Hasta qué punto el director no es capaz de medir lo que de verdad queremos, sentimos, o es nuestro propio capricho? Sólo queda al actor ser sincero ya que mentir a los demás es mentirse a sí mismo.

Finalmente, les confieso que dentro del grupo he notado una cierta línea de trabajo que se repite. Pero la duda que tengo es si esa –llamémosla– manera de trabajar no es una forma de caer en un encasillamiento, ¿acaso esto nos facilita el trabajo? Espero que esto sirva para una discusión en el futuro.

María Angélica Toro


Artículo en versión pdf:
ArrimarseAlaOrilla LaReglaDelJuego

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