La trampa de ceder al entusiasmo intelectual

Una década más tarde, El Rey Lear me permitió resumir mi colaboración con Paul Scofield. La comunicación entre nosotros era entonces tan honda que requería pocas palabras: los intervalos de tiempo no habían producido diferencia alguna. Ninguno de los dos trabajaba mucho una vez acabados los ensayos, nunca discutimos la teoría o el significado de lo que estábamos intentando, estaba implícito, era tácito, y la estrecha amistad que existía entre nosotros ni siquiera requirió nunca relaciones sociales como almuerzos o cenas para mantenerse viva.

Una mañana, acudí a Paul con lo que me había parecido un descubrimiento revelador. “Lear es alguien que quiere abandonar. Pero, sacrifique lo que sacrifique, siempre queda algo a lo que está apegado. Rinde su reino, pero aún le queda la autoridad. Tiene que ceder su autoridad, pero aún le queda la confianza en sus hijas. Eso también tiene que desaparecer, igual que la protección de un tejado por encima de su cabeza, pero eso aún no es bastante, porque ha preservado la cordura. Una vez sacrificada su razón, aún queda su profundo apego a su amada Cordelia. Y, en el despiadado proceso de despojo, inevitablemente ha de perderla a ella. Éste es el patrón y la acción trágica de la obra”. Paul no reaccionó con entusiasmo. Hizo un prudente “Mmm…” y luego dijo pensativo: “Puede que eso sea cierto. Pero yo no puedo pensar en eso, porque no me ayuda como actor. No puedo interpretar acciones negativas. No puedo mostrar el no tener. Tengo que encontrar un modo diferente de movilizar mis energías, de modo que pueda estar absolutamente activo momento tras momento, incluso en la pérdida, incluso en la derrota”. En aquel momento vi de modo inolvidable la trampa de ceder al entusiasmo intelectual de “tener ideas”. Una palabra desplazada en las explicaciones del director, y sin darse cuenta puede bloquear o estorbar el propio proceso creativo del actor. Esto también es cierto para la relación del director consigo mismo. Tienen que aparecer ideas, tienen que ser expresadas, pero también ha de aprender a separar lo útil de lo inútil, la sustancia de la teoría

Peter Brook


Artículo en versión pdf:
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